Biography:
En Amorosa Memoria de Alex “El Señor está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido.” — Salmo 34:18
Mi amado hijo, Alex, fue llamado a casa a la edad de 30 años. Como su madre, no existen palabras que logren expresar por completo la profundidad del amor que siento por él ni el dolor que deja su ausencia. Alex era mi corazón caminando fuera de mi cuerpo: mi mayor bendición, mi orgullo, mi bebé por siempre.
Desde el momento en que llegó a este mundo, Alex llevaba una luz que tocaba a todos los que lo conocían. Tenía un alma bondadosa, un corazón gentil y una sonrisa capaz de brindar consuelo incluso en los días más difíciles. Amó profundamente, rió con libertad y vivió con un espíritu que jamás será olvidado. Alex fue hijo, padre, hermano y amigo, y un regalo para todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo.
Aunque mi corazón está roto, encuentro paz al saber que las promesas de Dios son verdaderas. Creo que Alex ahora está libre de dolor, descansando en los brazos de nuestro Señor, rodeado de amor y paz eternos. Su vida, aunque demasiado corta, fue significativa y llena de propósito.
Alex, mi dulce hijo, te llevaré conmigo todos los días: en mis oraciones, en mis recuerdos y en mi corazón. Hasta el día en que nos volvamos a encontrar, te amaré eternamente.
“Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas han pasado.”
— Apocalipsis 21:4

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